Datos del Probador

Nombre: José
Apellidos: Lozano
Edad: 37 años
Profesión: Administrador
Primer coche: Seat Panda
Coche actual: Ford Focus
Aficiones: Los coches, submarinismo, viajar...

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Blog de José Lozano
Probador Ford Kuga - Blog de José Lozano     Voluntad de Aprender

    Cuando Pablo García de Autofácil me llamó para decirme que me habían seleccionado como probador del Ford Kuga, mi primer pensamiento fue el de renunciar a tal responsabilidad; pero un instante después recordé las sabias palabras de un magnifico profesor que tuve en la universidad, y no pude más que alegrarme mucho de que me hubiesen elegido a mí.

    Aquel profesor nos decía que la única manera de avanzar en la vida era teniendo “voluntad de aprender”, y eso mismo me dije yo para poner en mis manos el nuevo Kuga. Para saber juzgarle debo primero aprender a conducirlo, conocerle al detalle e ir descubriendo todos sus secretos.

    La unidad que he usado para estos días de prueba es el Ford Kuga, con acabado Titanium y motor 2.0 TDCi de 150cv, con caja de cambios automática de doble embrague Powershift de 6 velocidades.

    Lo primero que piensas al verlo aparecer en escena es lo distinto que es respecto a su predecesor. Este Kuga ya no muestra esas formas curvas y redondeadas del anterior. Aquí predominan las líneas suaves y angulosas propias del Kinetic Desing que ya emplea Ford en el resto de modelos. El morro es contundente, da una gran sensación de robustez, y la integración en el mismo de los grupos ópticos, ya sean los faros de xenón (de serie en este acabado), antinieblas e intermitentes, está muy bien lograda.

    La zaga también es poderosa, con unos pilotos de generosas proporciones que se extienden a los laterales del vehículo, un portón de gran tamaño, un paragolpes dividido en dos partes, cuya parte inferior es en color gris y donde se integran perfectamente los dos escapes. Sorprende el grosor del portón al abrirlo, y esto se debe a que para que quede enrasado en la línea del paragolpes le han tenido que dotar de casi la profundidad del mismo.

    Por dentro, llama la atención su enorme salpicadero. Da la sensación de que te envuelve, otorgando al conjunto una agradable sensación de empaque y seguridad. Se emplean plásticos de tacto blando en las zonas más a la vista, pero conforme nos desplazamos hacia el parabrisas o hacia la parte inferior, prolifera el uso de plásticos duros pero no por ello de peor calidad.

    Esta unidad desde luego no transmitía ningún ruidito de ajuste ni nada parecido, incluso conduciendo por pistas. Pero sí que tenía algunos fallos leves en los acabados. Un tramo de unos 10cm de goma del marco de la puerta del conductor estaba desencajada (a la altura del retrovisor) y no había forma de meterla en su sitio; el botón de cierre del techo solar se quedaba atascado cada vez que lo apretabas; se echa en falta que no haya una luz a la altura del retrovisor interior, donde está el micrófono del manos libres, ya que aunque cuenta con un potente LED en cada una de las 4 puertas de acceso, si te pones a leer algo (por lo menos en las plazas delanteras) te harás sombra con la cabeza.

    Otra cosa que llama la atención del interior es lo atractivo que resulta el cuadro de instrumentos, con agujas que se iluminan en azul cuando pones el contacto. La información que aporta de la conducción es amplísima, dispone de dos ordenadores de a bordo -marcan el consumo medio, la velocidad media, autonomía, etc-, una pantalla del control de tracción que informa en tiempo real de la fuerza que envía el motor a cada rueda, una pantalla que informa que pasajeros llevan puesto el cinturón.

    El navegador integrado en el salpicadero también funciona muy bien, y el control de dispositivos por voz SYNC ha avanzado muchísimo respecto al viejo conocido V2C.

    La verdad es que de las cosas que más me han sorprendido, es lo pronto que te acostumbras al uso de estos dispositivos.

    También cuenta con sistema Start&Stop, pero algo engorroso a mi juicio, ya que debería dejar desconectarlo o conectarlo de manera permanente ya que por defecto una vez que apagas el coche y lo vuelves a arrancar se activa.

    Esta unidad también llevaba el asistente para aparcamiento, en mi opinión es algo que yo no pondría en mi coche, pero que para personas a las que les resulta difícil ejecutar esta maniobra les vendría de perlas. No siempre aparca de la misma manera, ya que depende de cómo esté aparcado el coche de delante ya que es el que toma como referencia.

    Otra de las cosas a destacar es su generoso maletero. Dos adultos y dos niños -como es mi caso- viajan perfectamente. Lleva anclajes ISOFIX en los asientos traseros. Si falta espacio, los asientos se abaten de una manera sencilla tirando de una palanca.

    Respecto a la conducción, destaca el empuje contundente del motor desde bajas revoluciones, el consumo contenido -pese a sus dimensiones, aerodinámica, tracción total, y peso-, no se perciben vibraciones ni ruido del motor. Muy buena estabilidad incluso en zonas con muchas curvas -fruto de un buen tarado de la suspensión y un generoso neumático, en medida 235 montados en llanta de 17”-, un bajo nivel de ruido interior.

    También destaca su dirección eléctrica EPA -que solo requiere energía al girar el volante ya que en carreteras rectas ahorramos combustible pues deja de funcionar- y la resistencia de los frenos.

    Y con esto Ford pone de nuevo su “voluntad de aprender” al servicio de todos nosotros. Ya lo hizo con el anterior Kuga, y durante estos años han aprendido como mejorarlo, han satisfecho en este producto necesidades que los consumidores tenían para con el anterior, necesidades que hacen mover los cerebros de diseñadores e ingenieros, y les obliga a estar “actualizados”, y así debe ser siempre. Cuando los coches ya tenían aire acondicionado, servodirección, ABS y airbag muchos decían “¿y ahora qué?”, “¿qué más se le puede poner a un automóvil?” y mira ahora. La vida es un aprendizaje constante de principio a fin, y en ese aprendizaje diario estamos todos inmersos, conductores y fabricantes de vehículos. Por tanto dejemos en este caso a Ford que siga aprendiendo y veamos cuál será la próxima sorpresa, porque esta lección ya está aprendida.